Mostrando entradas con la etiqueta fragmentos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fragmentos.. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de julio de 2013

Hojalatas End (Volviendo de Oz)


en el final del mundo, cuando ya no podía encontrar nada más, se alzó una roca gigantesca. Tenía boca y ojos y hablaba con un corazón de hojalata incrustado en el centro. Debía medir unos cuarenta pies. Por un momento creí que podría devorarme. Se limitó a contarme que, detrás de todas las montañas metálicas, había un mundo nuevo.
-¿Nuevo? -pregunté.
-A veces lo nuevo asusta -dijo.
Yo observaba el corazón metálico, que, al bombear, recreaba esos sonidos enigmáticos. Todos esos crash y crus y bis y tizssss... todos esos sonidos tan escasos como diferentes, abstraído por completo de mis pies y los ladrillos amarillos.
 -¿No  te parece infantil?
-¿La historia?Mucho. Pero todas las historias van hacia algún lugar y no son siempre para niños o adultos, en ocasiones se mezclan tantas equivalencias con la rutina que nadie puede decidir con imparcialidad si dejarlas de este o aqueste lado, esa es la virtud.
-¿La virtud de qué? -pregunté, inocente como un querubín.
-Pues no sé... la fina línea que separa los cuentos del relato para adultos; síguela y tal vez te encuentres en un motel de carretera.
A punto de protestar intuí que aquel ingenio exraterrestre tenía los días contados.

(c) Raquel Sequeiro, 2013