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jueves, 15 de agosto de 2013
Soñando un cuento
El ogro preguntó: Eres acaso una niña pequeña y te apetecía comerme, o un tenedor?
Está claro que el ogro está mal de la vista y que la sirena ha confundido tan inestable artilugio.
-Yo no sé nada - dijo furiosa; colocó el adorno en el cabello.
-Y acaso debe ser hija de Neptuno.
El ogro cometió una tropelía al tragársela, claro está que el leñador no tuvo remilgos y abrió y cortó, de allí salieron hasta los siete cabritillos. Ramón pensó que soñaba.
sábado, 3 de agosto de 2013
En la ciudad del Relojero Loco ( I )
El último reloj se durmió y la princesa Aurora se quedó sorda, ciega y muda. Quien dijo que el hada Maléfica la hechizó cien años desconoce cuantos estaban en la sala de los relojes y cuantos relojes se pararon: Todos, menos uno, se habían parado ya, casualidad fue que, al salir la enfadada mujer vestida de negro, el último reloj dejó de funcionar y hasta el último tonto del salón creyó que el tiempo no pasaba. Vivieron cien años, sentados y apolillados, rendidos por el sueño en el suelo, esperpénticas figuras, que, al despertar, desconcían si dormían o no y seguían durmiendo. Así fue que Aurora se convirtió en la única superviviente, por ser la más joven.
Llegó un agente de seguros a cobrar los débitos por el castillo y creyó Aurora que era un príncipe y, dándole un beso, cayó muerta. El hada acudió al castillo, vestida de blanco, al oír los gritos del cobrador del frac y del último bufón de la corte, reanimó a los relojes, a cuantos al mismo tiempo no habían sonado, y tal era el estruendo y tal el ir y venir de los seres del castillo que cualquiera diría que Aurora era Alicia.. En realidad, un conejo cruzó la sala a toda prisa y la reina señalo y gritó : ¡Cójanlo, cójanlo, estropeará mi campo de criquet! ; se sentó a tomar el té y dejó su sombrero en su lado de la mesa. El rey y la reina instauraron así la monarquía absoluta y fueron felices comiendo perdices. El leñador se dedicó a buscar a Blancanieves y Aurora se dio cuenta en un espejo de que los años no habían pasado en balde para ella tampoco, por lo que pidió ser hermosa y el espejo le concedió tal deseo. Con sus imperecederos y bellos ciento diecisiete años sigue intentando matar a Cenicienta, el Conejo Blanco se ha perdido por los túneles , y la otra personalidad de la princesa no sabe si duerme al pie de un árbol o persigue un reloj de bolsillo sólo por curiosidad. La Reina Blanca o la Bruja Blanca, como algunos la conocen, perdió su zapato de cristal justo antes de que sonaran las doce en la enorme ciudad del Relojero Loco. Su boda se celebró a la pata coja y con el príncipe completamente desaparecido, misteriosamente.
Llegó un agente de seguros a cobrar los débitos por el castillo y creyó Aurora que era un príncipe y, dándole un beso, cayó muerta. El hada acudió al castillo, vestida de blanco, al oír los gritos del cobrador del frac y del último bufón de la corte, reanimó a los relojes, a cuantos al mismo tiempo no habían sonado, y tal era el estruendo y tal el ir y venir de los seres del castillo que cualquiera diría que Aurora era Alicia.. En realidad, un conejo cruzó la sala a toda prisa y la reina señalo y gritó : ¡Cójanlo, cójanlo, estropeará mi campo de criquet! ; se sentó a tomar el té y dejó su sombrero en su lado de la mesa. El rey y la reina instauraron así la monarquía absoluta y fueron felices comiendo perdices. El leñador se dedicó a buscar a Blancanieves y Aurora se dio cuenta en un espejo de que los años no habían pasado en balde para ella tampoco, por lo que pidió ser hermosa y el espejo le concedió tal deseo. Con sus imperecederos y bellos ciento diecisiete años sigue intentando matar a Cenicienta, el Conejo Blanco se ha perdido por los túneles , y la otra personalidad de la princesa no sabe si duerme al pie de un árbol o persigue un reloj de bolsillo sólo por curiosidad. La Reina Blanca o la Bruja Blanca, como algunos la conocen, perdió su zapato de cristal justo antes de que sonaran las doce en la enorme ciudad del Relojero Loco. Su boda se celebró a la pata coja y con el príncipe completamente desaparecido, misteriosamente.
viernes, 26 de julio de 2013
Hojalatas End (Volviendo de Oz)
en el final del mundo, cuando ya no podía encontrar nada más, se alzó una roca gigantesca. Tenía boca y ojos y hablaba con un corazón de hojalata incrustado en el centro. Debía medir unos cuarenta pies. Por un momento creí que podría devorarme. Se limitó a contarme que, detrás de todas las montañas metálicas, había un mundo nuevo.
-¿Nuevo? -pregunté.
-A veces lo nuevo asusta -dijo.
Yo observaba el corazón metálico, que, al bombear, recreaba esos sonidos enigmáticos. Todos esos crash y crus y bis y tizssss... todos esos sonidos tan escasos como diferentes, abstraído por completo de mis pies y los ladrillos amarillos.
-¿No te parece infantil?
-¿La historia?Mucho. Pero todas las historias van hacia algún lugar y no son siempre para niños o adultos, en ocasiones se mezclan tantas equivalencias con la rutina que nadie puede decidir con imparcialidad si dejarlas de este o aqueste lado, esa es la virtud.
-¿La virtud de qué? -pregunté, inocente como un querubín.
-Pues no sé... la fina línea que separa los cuentos del relato para adultos; síguela y tal vez te encuentres en un motel de carretera.
(c) Raquel Sequeiro, 2013
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