viernes, 21 de octubre de 2011

Underground

Tristemente pensamos en recluirnos en un sótano, cuando lo que realmente teníamos que hacer era salir al exterior y exterminar a los bichos. Es así de simple jugarse la vida para conseguir nuestro sitio en la superficie, donde da el sol, porque ya empezamos a asimilar la falta de luz y se están produciendo las primeras mutaciones. Yo no creo que sirva de nada buscar ahí arriba; Medea, por el contrario, está convencida de que no debemos dejar que secuestren nuestro espacio. Nadie pensó nunca que nuestro planeta pudiese incubar una especie superior a la nuestra, quizás algún día meditemos en cuál fue el primer problema, el grano de arena que hizo caer el montón sobre los pocos que quedamos. Esto no es una historia triste, es una historia de supervivencia, de ciencia ficción -un género totalmente desaparecido, ahora que lo pienso-... ¿Es una utopía creer? Al menos he visto que los insectos han doblado su volumen en unas horas...

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