Te quiero, pero eso no implica que sea permanente. Te miro, y no encuentro el instante. No sé dónde o cuándo y no me importa, porque la rueda gira y las páginas del libro se han cerrado.
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Cuando me vaya a dormir está noche
dejaré la sensación de tu pérdida
regresaré al lugar
en que debo estar
sin sabercalmada
proyectada en una nube de insomnio
derretido.
Las palabras que ahora no preciso:
añorarte es suficiente
pensarte es interesante
buscarte es indiferente
amarte es el sugerente modo en que dentro de mi pecho el calor se expande y el frío cesa arrellanada en el sofá, incesantemente alegre en el abrazo de lo que está perdido. La lucha ya no es persistente y empezar es necesario cada día, cada día en que el sofá se reblandece, incómodo en su incomodidad, acostumbrado al tacto de mi mano, a las noches que se extienden alejada de la cama, sin su manta y sin su gato.
Por la mañana, temprano, el frío vuelve, aunque ya no tengo miedo.
CAT
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