-Un trato es un trato y el resto son susceptibilidades- dijo el chico rubio.
-Y no saber hablar. O no saber lo que se dice. En el otro planeta hablamos así, pero aquí, oh, aquí... Bájate a la Tierra y déjate de chorradas.
-Chorradas o no- contestó el otro-, quien no se arriesga no gana, no vive y no respira. Ay, ¡me muero de aburrimiento!- bostezó, abriendo la boca del todo. Se le veían las amígdalas.
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| Russ Mills |
solucionais nada. ¿Quién tiene razón, quién carajo tiene razón? BUH!! nadie, nadie tiene razón, excepto la razón, cuando la tiene.
-Ya ha vuelto a ponerse incomprensible.
-Incomprensible del todo- aseguró el otro chico.
Finalmente, Susie se tumbó en la cama de un salto, sonrió complacida y miró a las estrellas a través de la ventana con las dos manos cruzadas debajo de la barbilla, con aquella cara de satisfacción tan característica y su sonrisa tan especial y luminosa.
FIN

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