domingo, 12 de febrero de 2012

Alice de Par



En el bosque, tras tantos árboles dormidos, los árboles del bosque antiguo, estaban los pequeños. Todos ellos eran el mismo, una repetición de las mismas células, la misma secuencia genética... Y así descubrió que no eran idénticos y que no podían serlo por un motivo simple y conciso: porque los había construido primero en su mente y la mente siempre crea secuencias distintas. 

Claudio la seguía unos pasos por detrás, embaucado por el color rosa de su pelo.
-¿Quieres dejar de mirarme y observarlos a ellos? Eres un pesado. Contigo no se puede hacer nada bueno.

-Ni que yo tuviera la culpa de que te hayas teñido el pelo de ese horrible color.

-Gracias; eso, palabras positivas, eso es lo que me hace falta. ¿Sabes cuántas veces me han dicho que no, capullo? Tantas que me importa una mierda si estás no estás o desapareces; producto de mi imaginación.

-Ya. Pues tampoco es tan fácil olvidarte de que existo- protestó Claudio.

-No, claro, no es fácil, pero si lo es seguirlos a ellos. Limítate a seguirlos, ¿sí, amor?

"Girl and Bubble Baby" di Mike Ryden
Los ojos oscuros se posaron en el rostro del elfo y este bajó la cabeza hasta el suelo, pensando cuánto tiempo tendrían que seguir a los seres pequeños y hasta dónde les llevaría su sendero entre los árboles.

-Hace frío, Armnesta, y la luz empieza a desaparecer. Quiero volver a casa.

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