jueves, 16 de febrero de 2012

Desorden



-En la oscuridad se hace difícil ver y descubres que nadie puede confiar en nadie. Pero, al menos, la sensación es invariable.

-No puedo entender nada de lo que dices- contestó el músico-; claro que, si lo pienso, podría componer una partitura que lo explique todo.

-¿Puedes hacer eso?

-Claro. Puedo hacer eso y muchas más cosas. Puedo incluso pintar tu cara entre la música. Y amarte, y entenderte; puedo cuidarte y hacer que dejes de estar enojado. Todo eso puedo hacer yo con la música.

La abeja se quedó callada, pensativa, zumbando en su eterno vuelo alrededor del hombre.

-¿Y qué puedo hacer yo por ti?- preguntó la abeja.- No sé qué puedo hacer yo, si tú ya no me necesitas.

Jeff Soto
El músico dejó a la abeja sola y pensativa y en el aire se escuchó el mismo zumbido, la puerta al cerrarse y el pestillo cerrando la puerta.

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