domingo, 26 de febrero de 2012

W- Final.





Margaret Keane
El dolor de cabeza se hace insoportable por momentos y ya sé a quien no acercarme, al gato peludo, mohoso, pútrido, abandonado entre la basura. ¿Quién te ha dicho que tienes que rescatar a todos los gatos muertos? Deja a esos que te arrastran a las profundidades de tu mente y te obligan a ser un reflejo descolorido del que alimentarse. Con el tiempo olvidarás el dolor de cabeza, o eso esperas. ¿Alguien sabe cómo soltar el dolor de cabeza, como dejar de estar aturdida? Esto no es una reflexión, no es ni siquiera una queja, es la certeza de que me han infectado el cerebro. No es demasiado tarde, sólo necesitas espacio,
espacio entre las paredes, entre las conexiones recreativas de tu mente. Espacio. Al fin y al cabo ya has avanzado y nadie puede hacer que retrocedas. Qué pesada resulta la ira en la cabeza, la sensación abstracta de que no debieras haberle conocido, al absurdo hombre del cigarro, que vive en W y no entiende que el final estaba impreso desde el principio.

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