domingo, 25 de noviembre de 2012

La cornisa

I

De sangre se muere por dentro
por dentro me empapo
la sangre se cobra a su dueño
el amado verano
el frío la invita a quedarse
sentada en el vano
agitando la leve cornisa que
duerme en su mano

el viento desnuda la cara
los ojos del año
en que todo empezó
a ser un sueño
déspota y extraño

convirtió en pesadillas sus noches
el falso sicario
de la muerte amado amigo
del amor sediento seguro aliado


II

en un lecho de rosas encotrola el lago
ahogada en su llanto de amapola
sutil desengaño, mató por dejar
que la sangre impregnara su paño
alzando la frente entre el verdín
corrupta del daño
podrida en su mansedumbre se alzó
de su tumba, de estancado barro

columnas de cristal y vidrio
de tierno amianto.

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