La pequeña Amanda había sufrido un cortocircuito. Se quedó tiesa en el pasillo, con la cara mimetizada entre la duda y la melancolía, con la vista opacada. Carlota se acercó a la niña con el gato en los brazos, el gato de peluche que le había regalado su tía Meredith.
-¿Lo ves, papá? Ya ha vuelto a quedarse en coma.
Su padre la observó desde el asiento y no dijo nada. Dejó el 'papiro' hebreo, dejó de dilucidar si las gotas de sangre eran justamente tres -o cuatro-.
-Con desenchufar los archivos es suficiente. -Tiró del cable. El vestido se agitó por detrás, lo mismo que la pequeña Amanda. Amanda emitió un gruñido, parpadeó varias veces y saludó a Carlota, la abrazó, pegó un salto y siguió caminando hacia la cocina por el amplio corredor que llegaba hasta las habitaciones de la parte trasera de la casa. Carlota se animó a encender un cigarrillo, poniéndose el gato debajo del sobaco.
-No fumes.
-¿Y qué hago? No puedo hablar por teléfono, me has confiscado el móvil, el ordenador está fuera de onda y la wifi no conecta sin máquinas. Ah, y no puedo salir hasta el... -. Levantó la barbilla y miró al techo, intentando rememorar si todas esas alocuciones iban juntas y hasta cuando estaba secuestrada en la mansión.
-Vienes conmigo.
-¿En serio? -A Carlota le relucieron los ojos y una amplia sonrisa dejó ver sus dientes separados en el centro.
2 comentarios:
Me gustó esta entrega Raquel, trataré de juntar todos los capítulos, para seguir mejor el hilo de la trama, gracias por compartir
un abrazo
cariños
Los tienes arriba, en la pestaña de Julius. Un abrazo.
Raquel Sequeiro
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