martes, 27 de diciembre de 2011

Sin título (cuando)


Puso los pies, vestidos con las botas grandes y embarradas, sobre la mesa. Liliana tosió y carraspeó, en un intento de que Alejandro se fijase en su airada y sibilina mirada abominablemente destructora: Al J. nunca se fijaba en nada excepto en el largo de su falda y en el color de sus bragas cuando se agachaba para simular atarse los cordones; eso cuando conseguía bajar los pies de la mesa: poco frecuente.

(Continua cuando tenga ganas)

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