Observó los ojos oscuros y el ritmo de la respiración tan lenta; el pecho hundiéndose con cada inspiración forzada. Estaba en su derecho de ser quien quisiera. Los juegos son inevitables y atraer la atención hacia uno u otro lugar un modo como otro cualquiera de jugar.
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| Mark Ryden |
imprimir en su mente unos pensamientos compartidos, aunque, pese a la apariencia, sólo la chica era consciente, de pie, junto al cuerpo extendido del hombre de las estrellas, de que buscaban exactamente lo mismo.
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