jueves, 2 de febrero de 2012

El-le


Observó los ojos oscuros y el ritmo de la respiración tan lenta; el pecho hundiéndose con cada inspiración forzada. Estaba en su derecho de ser quien quisiera. Los juegos son inevitables y atraer la atención hacia uno u otro lugar un modo como otro cualquiera de jugar.

Mark Ryden
 Todo, no obstante, posee unas ciertas características innatas, unas consecuencias, pero ella no dejaba de admirar cada destello, cada intento de la luz pulsada del ente por transmiterle sus conocimientos; no podía culparle por esa necesidad de
imprimir en su mente unos pensamientos compartidos, aunque, pese a la apariencia, sólo la chica era consciente, de pie, junto al cuerpo extendido del hombre de las estrellas, de que buscaban exactamente lo mismo.


[...]

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