lunes, 18 de junio de 2012
Cuando me convertí en una persona triste y gris
Cuando me convertí en una persona triste y gris
todos los fantasmas que conocía se avalanzaron sobre mí
Los que no conocía también, en su caótica danza demoníaca
girando en las descompensaciones del tiempo
simbolizando, esgrimiendo lo que había perdido
cuando me convertí en un fantasma todos dejaron de hablarme
esgrimí palabras insensatas y vanas que me dejaron el paladar amargo
el pecho negro la lengua oscura la tórrida esperanza convertida en desierto
el oasis anhelado se desgajó en trozos de cristal roto para poder pisar un suelo
para atornillarme al cielo y desacostumbrarme a los muertos y a la sangre
Cuando me convertí en una persona: Oh!! Cuando me convertí en una persona
todos volteastéis la cabeza. ¡Cínicos y embaucadores embusteros!
Aun es mi alma noble y la daga ceñida en mi cinto el emblema de mi batalla
¡Qué corra la sangre y fluya el sentido del honor perdido!
Porque sus cabellos (dorado del amanecer) me susurran:
¡Estás vivo! ¡Vivo!¡Vivo!
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