sábado, 4 de agosto de 2012

CHOCOLATE FRÍO Y CAFÉ CALIENTE






Heighton Brent. After hours.


Hace cuánto tiempo que estás ahí, en la misma cafetería, esperando el mismo chocolate frío y el café caliente. Hace cuánto tiempo que esperas.






Año 1950, los coches están aparcados cerca de nuestro café predilecto; podría ser París, podría ser un tócala, Sam, un beso que sólo es un beso, una caricia, no le demos importancia. Diría sin dudarlo que todavía estamos en ese café sentados muy cerca mirando a través del cristal. La farola está brillante, los edificios y las calles
embadurnados de pintura como si lloviera, aunque prefiero pensar que es la niebla. Es monótono: el frío que se cuela entre nosotros, pero es que yo no siento frío, veo la imagen y es cálida. Escribo a trompicones. ¿Cómo describirías la escena, cómo describirías la impaciencia? ¿Crees que hay impaciencia entre los dos?; y parece que... yo espero algo; tú estás cerca y yo distraída. 









Encontré esta foto para otra persona, pero siempre, siempre, las historias pueden completarse.  A ver... ¿Qué hicimos antes, antes de entrar en el café, antes de rotular las letras?¿Quién las imprimió? ¿Están impresas, sujetas al cristal, emplomadas? El mantel es blanco y sombreado... y no sé que coño... Espera, ¿qué coño sostengo entre las manos? ¿ Hay una copa de vino? No suena muy educado.Y si la derramamos sobre la mesa. ¿Vendría el camarero enfadado o simplemente cambiaría el mantel? ¿Estamos casados o somos amantes, qué dirías? ¿Dos viejos amigos que se reencuentran?








En la otra mesa hay una taza humeante de café caliente o de chocolate. La verdad, me recuerdas a Keanu Reeves, no puedo evitarlo.

































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