miércoles, 17 de octubre de 2012

some witches (El pescador)




Debajo del letrero de la lechería, un piso por debajo, en la casa pequeña y acogedora de las hermanas Flop, vive un colmillo de sapo. Alguien me explicó una vez qué es un colmillo de sapo.

Los de la lechería no quieren bajar el piso a menudo; han colocado una escalera en el lateral de la casa para no encontrarse con colmillo de sapo. Alguien me explicó una vez quien era Colmillo de Sapo. Jeremías y `Salitre´ se descuelgan por la ventana ( Todo esto antes de la escalera de mano y las perrerías de la mascota de las vecinas, las dos hermanas gruñonas y extrañas del piso de abajo de la casa de dos pisos, en la urbanización de los Arces Celeste y los Picos Bajos). La lechería ha pertenecido a sus padres, y antes a sus
abuelos, y antes a los abuelos de sus abuelos, así generación tras generación hasta reconstruír el piso de abajo y  alojar a las dos extrañas hermanas, que no trabajan en  la lechería pero tienen uno de esos sapos colmillo que los tiene aterrorizados). La gente del pueblo se queda sin leche, la que no tiene vacas, claro está, y los hermanos de la lechería no aciertan a cuidar de las suyas, encerrados, mirando hacia abajo por la ventana, intentando saber cuando la terrible mascota asomará las fauces por el enrejado. Marina se arma de valor y la primera forma de bajar que se le ocurre consiste en un a cuerda de sábanas; tiempo después construyen una salida alternativa en la pared oeste de la pequeña casa, donde da el sol todo el día. En mi opinión, ni los sapos colmillos son tan fieros ni las hermanas que viven bajo la Lechería Los tres Sauces son brujas, aunque todo el pueblo cree que las Southertong han venido para terminar con la larga sucesión de los negocios del pueblo: mercerías, tiendas de chuches, quioscos y demás centros de ocio se ven amenazados. ¡Oh, horrror! ¿Qué hacer? Llamar a la policía. El inspector Gutiérrez, y los mellados acompañantes, instruidos en el uso de la porra y los grilletes, tiene la solución. Y se sucede una nueva quema de brujas. Pero esta vez la leña no arde y el sapo colmillos ulula en la jaula de canes de la perrera municipal. El cielo se engrisa y las pestañas de la gente comienzan a caerse, y el pueblo ya es conocido como el de la gente sin pestañas, pronto sin pupilas, pronto de ojos blancos. Pronto calvos y pronto ciegos.



                                                                              ***



Estaba en uno de esos días grisáceos, sonó el timbre y encontré la leche en la puerta, dos niños de cabellos albos y una nota colgando del buzón del correo. "Salimos corriendo hacia Transilvania. No entienden la diferencia entre los vampiros, las brujas y los sapos colmillo, que no tienen nada que ver con nosotras". El castillo sigue habitado, la muchedumbre ha recuperado la vista, y la pira, de señal, boato y centro turístico. Cuando me dedico a pescar, oteo el horizonte, por si las veo pasar en escoba.

No hay comentarios: