martes, 15 de enero de 2013

Julius Ralph Lawrence



Julius entendió que era una encerrona, que la página del diario rota y las puertas melladas no eran más que otra pista falsa. Salió del apartamento con la sensación de que le habían mentido hasta los cimientos. Ser policía no era fácil, ser un bombero apagando fuegos con la lengua le pareció infinitamente cruel y decidió que la desaparición de Marta era un problema menor. No pensaba creer lo que había dejado escrito. Enviaría a analizar las cuatro gotas de sangre sobre el papel. Recordó que de pequeño dibujaba con zumo de limón; y que se veía con fuego y que se había quemado la casa.

1 comentario:

Pedro Aros Castro dijo...

Me costo un poco tomar el hilo de la trama, hasta que empece a leerlo desde el pricipio, entretenido relato Raquel
un abrazo
cariños