lunes, 21 de enero de 2013
Julius Ralph Lawrence
Enviaría a analizar las cuatro gotas de sangre sobre el papel. Recordó que de pequeño dibujaba con zumo de limón; y que se veía con fuego y que se había quemado la casa. Volvió el cadáver achicharrado en la puerta de su vecino Hamilton Grover. Escuchó un estallido. El revólver cayendo y el plato de judías estampándose contra el suelo, hecho añicos.
-¿Piensas estar por mucho tiempo así?
Ralph indagó en su mente cuanto sería para su mujer mucho tiempo. El zumo se había secado y encendió una vela. El papiro estaba escrito en hebreo y los versos eran lo suficientemente explicitos.
En la caña de El Espanto del Viento
tejida con suave hilo dorado
sereno será el instante
que deje un poso de azul
-La mató un monstruo, ¿papi? -Ralph se sobresaltó al oír la voz chillona de Amanda.
-No, cariño.
-¿Qué es eso de 'azul'?
Amanda asomó la carita sobre el papel añejo.
-¿Quieres una copa de vino?
-Deja a papá, cielo, está estudiando.
La arrastró de un brazo. Siempre le había fascinado lo deprisa que había seguido a su padre en todo. Amanda era jardinera, pero eso no le impedía comprender que no había que cortarle un dedo a nadie y que ese 'nadie' debía tomarse el desayuno.
-Tu muñeca. Sin dedo -le entregó la muñeca de goma y con pelo.
-Mañana es el cumpleaños de Claudia.
-Me alegro. Así dejarás de perseguir a tu padre.
-Me voy al invernadero
-Pequeña Petunia... nunca, nunca -dijo Amanda, apuntándola con el índice- contradigas a tu madre. Baja a desayunar y después te enseñó a cultivar los tulipanes.
-Y a escribir con zumo de limón como antes.
El doctor... el doctor había sido claro; no debían tocar los circuitos y tendría que estar acompañada durante toda la semana.
"¿Y si saltan chispas?", preguntó la inquieta ama de casa.
-Electrocútela; su esposo es bombero, ¿o no?
-Mi esposo es... -Aquí se detuvo, se tocó los labios, suspiro y miró a través del enorme ventanal.
-No debe usted dudar, en cualquier caso. Todo a su debido tiempo, señora, hágame usted caso.
Caso, caso. El caso era recoger todas las pruebas y estudiarlas. Ralph no se sentía con fuerzas. Julius... Con Julius era diferente.
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1 comentario:
Me costo un poco tomar el hilo de la trama, hasta que empece a leerlo desde el pricipio, entretenido relato Raquel
un abrazo
cariños
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