lunes, 21 de enero de 2013
Julius Ralph Lawrence
Julius era decidido: esa parte de él que se atrevía a enfrentar los problemas, a encontrar soluciones. El policía corrupto que pensaba en cómo salir de su propia trampa. Eran todas ellas disquisiciones que tendría que solucinar poco a poco.
Estaban las cuatro gotas de sangre y ningún ADN. La desaparición de Marta, el apartamneto deshecho a toda prisa, limpio, sin muebles, con las maletas sobre la moqueta junto al recipiente para los paraguas de diseño, rumbo a ese viaje que dejó sin concluir ¿por..? Divagaba y se levantaba a partes iguales. Sofía no dejaba el auricular. Desenchufó el cable. La chica le miró con sus lindos ojos verdiazules y le insinuó un pálido 'por qué'. Nadie discutía con Julius Ralph y su mirada asesina.
Lawrence. ¡Ah, Lawrence! ¡Su maravilloso Lawrence de Arabia! Su tercer nombre y apellido. De los Lawrence de Massachusetts y de los O'Brien de España de descendencia escocesa.
-Escoge salir el sábado o hablar por teléfono hasta que revientes.
-No me hables así, capullo.
-No le hables así a tu padre. -Amanda siempre estaba al atisbo de conversaciones ajenas. Su hija de quince años y su teléfono de tres mil euros con forma de gamba gigante no iban a ser menos.
-Bombero igual a capullo. -Se levantó del suelo. el hueco en la pared, sin su camisa de cuadros se resintió bastante en su color rosa asalmonado.-Eso es lo que digo en el caso de papá. ¿Cuándo vamos a deshacernos de esa?
-Niña de acogida, cariño.
-De esa niña de acogida . -Nunca sabía que contestar cuando su madre se ponía así de categórica. -Dile a papá que se vaya a apagar un incendio.
-Esta de vacaciones.
-Pues que pasee a nuestro perro.
-No tenemos perro -contestó Ralph desde la butaca. Carlota se acercó hasta su padre. Los nombres compuestos acompañaban la terrible maldición de la familia: Sufrían de distintas personalidades; de lo grotesco, a lo costumbrista, mezclado con una buena dosis de surrealismo postconceptual y de la vena vanguardista y artística de su tía Meredith.
Sofía Carlota se apuntaló junto a la chimenea sin pestañear, cruzó las piernas -cortas y delgadas enfundadas en sus skinny-, alargó los brazos para recoger toda la melena en una coleta y preguntó algo habitual:
-¿Encontraste al fiambre o tenemos que seguir en los bajos fondos por tu culpa? -Amanda ya estaba cuidando de sus rododendros.
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2 comentarios:
Espero próximo capitulo, si es que lo tiene, gracias por compartir Raquel
un abrazo cariños
Lo tiene. Y no te preocupes, que este se va a la barra de menú después de otro pedacito :)Es un lío, porque ellos son un lío. Ahora están todos al final del blog etiquetados; inevitable abrir y encontrarte con el último; algunos ya están arriba. Otro post de este e irá uno de Fantasía en verde 'micro'.
Biquiños!!
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