miércoles, 6 de febrero de 2013
El retrato
En un rincón miserable de la pútrida habitación
un niño roe un hueso infectado de mugre
En otra esquina una niña redondea en las paredes unos círculos
El abuelo teje en su mecedora un jersey hirsuto y horrendo
Se cuecen unas gachas en una olla hirviendo, grande y herrumbrosa
Un perro sin ojos da vueltas a una silla muda e incolora
Todos los ojos son los mismos
El perro olfatea en el aire y el aire, infectado
por la sorda armonía de las luces
descansa un instante en los ojos del niño miserable
Deja de roer su hueso de perro
se enzarza en una discusión consigo mismo de la que no saldrá victorioso
El anciano se enreda en las madejas de su pensamiento y todos:
niño, perro, la pequeña y el anciano se dejan adormecer por la habitación
entre los meos, la ingravidez de la pota sobre el hornillo y el hambre.
................
Entra luz y sol por la ventana, cuando al asomar la cabeza contemplo que
las pesadillas existen para ser contadas y que tenemos nuestros propios sueños
perdidos en algún lugar que no podemos recordar.
Dormido está el pintor sobre su silla y
pesadilla o no
cuento siniestro o leyenda
leyendo observo que algo mancha de sangre mi libro.
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1 comentario:
Hay algo secreto en nuestro interior que se nos revela en sueños o pesadillas, que con intrincadas tramas comunican a nuestro yo consciente, un placer pasar por tus letras Raquel
un abrazo fraternal
saludos
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