| Andrés Nieto Porras |
Era una noche de luna rosa
de tiempos amargos
y de hielo frío
Sin rostro caminaban los amigos entre sombras:
alguien le recordó una vieja tonada y el viejo Jim
dejó descubierto el rostro níveo
sentado en su mecedora
Sin embargo, yo, lo veo desde otra perspectiva
ya lo vi antes
y lo vi después
ya lo vi en múltiples posiciones
todas únicas
y la luz era la misma:
La contemplé bajo la luna rosa
tras el reflejo de su mirada perdida
hacia ninguna parte
Su vestido y su máscara
El señor Jim camina solo
la señorita Rosemund hace tiempo que dejó
el color de las mejillas
El coche se empotró contra la acera
Un amasijo de huesos redondeó la escena del bar
el alcohol y las llamas:
La llamaban Rosamund
pero muy pocos sabían que
en las noches recorría los caminos
buscando el cadáver de Jim.
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