| Alexey Krasavin |
Ni la flor ni la cápsula se encontraban en condiciones de ser atendidas por los espertos del Canal 5. Ainoa y Aitur se miraron a los bellos ojos rojos, se enzarzaron en discusiones filosóficas de ratas de laberinto. Aitur optó por la càpsula, Ainoa se comió la flor, pétalo a pétalo, los dos cayeron desfallecidos y el mito de las dos ratas que habían muerto por amor en el laberinto número 13 de las salas de ratas de laboratorio laberíntico se contaba de sala en sala. Los inpectores trataron de que no rebasara las barreras del edificio.
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