Te agrietas, te rompes, te confudes, en el amarillento rosado, dejado en la piel por una pintura y mucho me temo que no volveremos a casa, donde, perdido el camino, du du a, encontremos sainetes y pelucas ensangrentadas, rodando por el piso abajo como bolas de billar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario