Nadaba, y de la nada
surgieron las estrellas y la espuma
y un barco roto
se decidió a estrellarse.
Cercado como estaba
confundí a amigos con enemigos
el cielo con el agua
el aire con el agitar de las velas.
Aquí estoy. Solo. Un naúfrago
en una isla que jamás conocerás.
Oigo el trastabillar de las espadas,
el entrechocar de las teclas,
un suspiro jactancioso.
Se enciende una luz:
Una mano se mueve y se agita
para tocar la cubierta.
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